El destino muchas veces es arrogante y
desconcertante con las personas , muchos de los momentos que creemos
casuales , no lo son lo mas mínimo , creo firmemente que la vida es
una delgada linea que ya esta trazada , que solo nos desviamos de
ella con mucha insolencia y soberbia , al conseguirlo perdemos parte
de la misma vida que queríamos encarrilar y no llegamos a ser
felices nunca , solo hay un camino y el camino esta trazado , no hay
que ir contra corriente , hay que luchar por el amor que ya tenemos
que en algunas ocasiones es maravilloso.
Ver con ojos de búho la pasión que
nos procesan y observar en nosotros mismos el que podemos o debemos
dar , no obstante hay personas que no saben distinguir , entre lo que
sienten con sus amistades y familias , de lo que sienten hacia sus
cónyuges que son su nueva estirpe y todo por el miedo al compromiso
y a la lucha diaria exclusiva hacia su pareja , eso da a lugar a
múltiples conflictos morales en sus relaciones sentimentales .
<Pero ahora iremos a por el
estofado de ternera ... esto era solo un canapé .>
La conocí en un bar mediocre , en un
pueblo cerca de ningún sitio y lejos de cualquier punto conocido ,
desde el momento que nos vimos nos enamoramos , fue casi perfecto y
de lejos , pero a medida que me aproximaba fue mejor todavía , no
era especialmente guapa , tenia los pies raros y andaba extrañamente
como si intentara corregir algo de nacimiento .
< casi como un patito
torpe , que esta aprendiendo a deambular por el estanque >
tanto la postura , como la energía
empleada en un acto tan habitual como lo era el caminar estaban
desbordados , su caja torácica estaba deformada levemente por un
defecto genético y para terminar tenia un trasero de lo mas plano ,
no era muy agraciada en ese aspecto …
Pero como todas las personas , ella
tenia algo especial y yo siempre me fijo en eso o es en lo único que
me fijo ...
Lo que me atrajo de ella fue su mirada
penetrante como pocas y su sonrisa cautivadora por el juego que nos
traíamos en esos 42 pasos que di desde la entrada hasta colocarme
frente a ella en la barra de aquel maltrecho y desvencijado bar .
Todo me parecía antiestetico o
desmejorado a su lado , hasta yo mismo sentía que mis ropas , no
eran las adecuadas y mi higiene aunque impecable ya no lo era tanto ,
escondiendo mis pensamientos me dedique casi exclusivamente a mirarla
de reojo , cuando salia de la barra para servir las mesas , no podía
quitar la mirada de aquella delicada musculatura bien formada , como
miguel ángel en sus obras a martillo y escarpa bellamente delineadas
, realzada por aquellos zapatos de tacón o por tantos y tantos
kilómetros recorridos por el atletismo que desde joven ejercitó …
Suspiraba por que en algún momento se
diera la vuelta y me mirara , que encontrara un momento entre esa
multitud para nosotros <`` solo ella y yo ´´> para fundirnos
en un momento , instante o segundo , de ese tiempo que seria eterno
entre nosotros dos...
Continuará ...
Rafael Lorente escritor por casualidad

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